jueves, 9 de agosto de 2018

Gracias

Señor, Dios mío y Señor mío,
Te doy gracias en este momento de cielo azul, sol y lucidez. 
La vida a tu lado es una bendición. 
Amèn. 

martes, 7 de noviembre de 2017

El milagro del perdón



El perdón tiene una capacidad milagrosa de curar.

Cuando somos perdonados, porque recobramos el amor de la persona a la que habíamos ofendido. Porque recobramos nuestra dignidad como personas. Porque podemos empezar de nuevo. Porque el pasado ya no cuenta.
Y de todos los perdones, el perdón de Dios es el más sanador, porque atañe a lo más profundo de nuestro ser y si lo aceptamos, si nos abrimos a su perdón, si hacemos esa experiencia, es camino para perdonarnos incluso aquello que no somos capaces de perdonarnos. Y nos conduce a la Paz, esa Paz que el mundo no puede dar. ¿Cómo hacer esa experiencia? Una aproximación es hacer nuestras las maravillosas experiencias de perdón que se narran en el Evangelio: la mujer adúltera, el hijo pródigo, la mujer pecadora que rompe el frasco y baña los pies y la cabeza de Jesús, el Salmo 32, el Salmo 50, el Salmo 103… Las experiencias de quienes antes que nosotros han experimentado ese perdón, nos puede ayudar a vivirlo por nosotros mismos.

Cuando perdonamos, porque curamos nuestras heridas y cerramos cicatrices. Porque curamos las heridas de la persona con la que estábamos enfadados. Porque descargamos nuestra vida de pesadas afrentas, que pesan como pesadas piedras si nos las quedamos, si nos agarramos a ellas. Guardar las ofensas es guardar algo tóxico en nuestro interior. El espíritu del que guarda las ofensas apenas puede caminar de lo que pesan.

Perdonar es tan necesario como respirar J

Abrazos!

Eduardo



De: Meditación Emaús

Una gota del perfume del perdón
Santo Evangelio según San Mateo 18,21-19,1. Jueves XIX de Tiempo Ordinario
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, enséñame en este día a llevar tu amor. No quiero vivir esta oración para mí sino quiero encontrarme con tu amor que me perdona siempre y no mira la grandeza de mis faltas. Me amas profundamente y quiero aprender amar como Tú lo has hecho conmigo. Quiero estar aquí y ver la historia maravillosa de tu amor en mi vida. Quiero ver todas las veces que he salido de casa, me he perdido, me he manchado y Tú, me has esperado con la mesa puesta y con los brazos abiertos.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 18,21-19,1
En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: "Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contestó: "No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete".
Entonces Jesús les dijo: "El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.
Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.
Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano". Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea que queda al otro lado del Jordán.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Con los brazos abiertos. Cuántas veces al sentirnos libres abrimos los brazos, podemos decir que es el símbolo de la libertad. Pero si pensamos un poco en ese gesto podemos darnos cuenta de que solamente quien es libre puede recibir a otro. Solamente quien aprende a perdonar se libera de unas cadenas pesadas. Pensemos por un momento en eso que nos puede estar atando. Esas cadenas que puedan estar quitándonos la libertad y la paz. ¡Cuántas noches sin dormir pensando en alguna palabra, tal vez muy pequeña, que me pudo haber ofendido!
Muchas veces el problema lo agrandamos más y nos pesa. Es verdad que en ocasiones es más difícil ya que nuestra confianza ha sido pisada. ¿Qué hacer? Perdón. Es una palabra de seis letras pero que sana el corazón. Es una fragancia que llena las estancias más pobres y más tristes. Es una palabra, en fin, que da vida y libertad.
"Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen" Un hombre en una cruz insultado supo decir "te perdono", pero no sólo eso, esa palabra era la fragancia más valiosa porque estaba cargada de amor. Ese amor me sana y me da vida cada vez que pienso que no soy digno. Detrás del "Yo te absuelvo de tus pecados" hay una mirada de amor que da vida a nuestro corazón, que sana, que libera, que da paz. Eseperdón ilumina nuestras vidas e historias. ¿Qué pasaría si no recibiésemos el perdón de Dios?
Y nosotros somos instrumentos del amor para los demás. A veces podemos encontrarnos con personas que pueden sufrir por dentro y nos hacen sufrir por sus acciones. A veces no las comprendemos, pero es importante ir más allá de un acto ofensivo. Mirar como Jesús mira es el ideal del cristiano. Amar, aunque duela y perdonar siempre, es lo que puede cambiar el mundo de hoy. Una mirada que llega al fondo y no se queda en la primera impresión es lo que puede iluminar a mi hermano que puede estar sufriendo.
En esta escena encontramos todo el drama de nuestras relaciones humanas. Cuando estamos nosotros en deuda con los demás, pretendemos la misericordia; en cambio cuando estamos en crédito, invocamos la justicia. Todos hacemos así, todos. Esta no es la reacción del discípulo de Cristo ni puede ser el estilo de vida de los cristianos. Jesús nos enseña a perdonar, y a hacerlo sin límites: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete".
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de agosto de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy, o durante la próxima semana, voy a acercarme al sacramento de la reconciliación con una actitud de querer encontrarme con Jesús que sana mi vida y mi corazón.

De pescas y maravillas milagrosas



El discípulo tiene la experiencia fundante de que con el Maestro, sus límites se ensanchan y lo imposible se vuelve posible.

En nuestra disponibilidad, Él puede hacer maravillas.

Abrazos!

Eduardo

De: meditación Emaús inmaculada

Jueves 7 de Septiembre
Evangelio según san Lucas 5, 1-11
Estaba Jesús en cierta ocasión a orillas del lago de Genesaret, y de repente se juntó un gentío para oír la palabra de Dios. Vio entonces dos barcas a la orilla del lago; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la separara un poco de tierra. Se sentó y enseñaba a la gente desde la barca. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema hacia dentro del lago y echen las redes para pescar». Simón respondió: «Maestro, estuvimos toda la noche intentando pescar, sin conseguir nada; pero, sólo porque tú lo dices, echaré las redes». Lo hicieron y capturaron una gran cantidad de peces. Como las redes se rompían, hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se postró a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador». Pues tanto Pedro como los que estaban con él quedaron asombrados por la cantidad de peces que habían pescado; e igualmente Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús dijo a Simón: «No temas, desde ahora serás pescador de hombres». Y después de arrimar las barcas a tierra, dejaron todo y lo siguieron.

Meditación
La pesca milagrosa de un Rabí que no conoce el mar sobre unos pescadores expertos que trabajaron la noche entera sin obtener resultados mueve los corazones, les inspira confianza y les motiva a seguirlo. Para conseguir un seguimiento sano deben tomar conciencia de su debilidad (trabajar toda la noche) e indignidad (apártate soy pecador) las cuales serán sanadas por la palabra del Señor. Esto los hace dóciles al llamado que se manifiesta en dejarlo todo. Pedro y sus compañeros como nosotros, no comprendemos el significado profundo de la llamada a seguirle como discípulos misioneros alegres, pero nos sentimos en confianza y aceptamos su propuesta que nos pide “dejarlo todo”. El desprendimiento debe ser una actitud propia de todo discípulo que sigue a Jesús. Es uno de los signos distintivos de las comunidades creyentes pues la generosidad en el desprendimiento que exige ser incondicional, será el reflejo de la acción de Dios en nuestras vidas. Sé generoso en tu vida para que tus esfuerzos sean más eficaces.

Propósito
No es fácil. Necesitamos una fe muy grande. Y la fe es un don de Dios. ¡Pidámosle con humildad ese gran don!

Diálogo con Cristo
Ojalá que también nosotros, como Pedro, creamos en Ti, Señor y obedezcamos tu palabra: "¡Rema mar adentro y echa las redes para la pesca!". Y entonces veremos otro milagro en nuestra vida.
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De confianzas y esperanzas



Es cierto.

En medio de la tempestad, Jesús es fuente de Paz y Esperanza.

El futuro puede ser incertidumbre y desasosiego, oscuridad y dudas… o camino abierto, luz, ilusión y posibilidades.
La diferencia entre uno y otro es la confianza. Y Dios es la confianza que no falla. En ella encontraremos descanso y paz.

Pero cuesta éste entregarle a Dios nuestra vida, nuestro futuro y nuestros afanes.

Nos aferramos, queremos controlarlos, nos da miedo confiar a fondo perdido. Nos da miedo soltar el problema.

Hasta que hacemos la experiencia de dejarlo en sus manos y nos llega su Paz.

Más tarde o más temprano, de manera parecida o diferente a nuestro deseo imperfecto….. Dios no falla nunca.

Como decía San Ignacio, “Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que todo depende de Él”

Abrazos,

Eduardo

De: meditación Emaús inmaculada

Señor, no soy digno de que entres en mi casa
Tiempo Ordinario
Lucas 7, 1-10. Tiempo Ordinario. La tribulación nos hace sufrir pero el confiarse al Señor da la esperanza y de ahí surge la paz.

Del santo Evangelio según san Lucas 7, 1-10 
En aquel tiempo, cuando hubo acabado de dirigir todas estas palabras al pueblo, entró en Cafarnaúm. Se encontraba mal y a punto de morir un siervo de un centurión, muy querido de éste. Habiendo oído hablar de Jesús, envió donde él unos ancianos de los judíos, para rogarle que viniera y salvara a su siervo. Estos, llegando donde Jesús, le suplicaban insistentemente diciendo: Merece que se lo concedas, porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga. Iba Jesús con ellos y, estando ya no lejos de la casa, envió el centurión a unos amigos a decirle: Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: Vete, y va; y a otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace. Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: Os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande.Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano. 
Palabra de Dios



Petición
Señor, no soy digno, pero humildemente te pido que aumentes mi fe para poder unirme a Ti.

Meditación del Papa Francisco
Un cristiano puede llevar adelante las tribulaciones y también las persecuciones confiándose al Señor. Solamente él es capaz de darnos la fuerza, de darnos la perseverancia en la fe, de darnos esperanza.
Confiar al Señor algo, confiar al Señor este momento difícil, confiar a mí mismo al Señor, confiar al Señor a nuestros fieles, nosotros sacerdotes, obispos, confiar al Señor nuestras familias, nuestros amigos y decirle al Señor: ‘Cuida a estos que son tuyos’.
Esta es una oración que no hacemos siempre, la oración en la que confiamos algo o alguien: ‘Señor te confío esto, llévalo Tú adelante’, es una bella oración cristiana. Es la actitud de la confianza en el poder del Señor, también en la ternura del Señor que es Padre.
Asimismo, cuando una persona hace esta oración desde el corazón siente que es confiada al Señor, es segura: Él no decepciona nunca. La tribulación nos hace sufrir pero el confiarse al Señor da la esperanza y de ahí surge la tercera palabra: paz. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 5 de mayo de 2015, en Santa Marta).


Diálogo con Cristo
Jesús, enséñame a orar. A saber pedir lo que realmente conviene a mi salvación y a la de mis hermanos. Que sea dócil a tus tiempos y disposiciones y que no me agite queriéndote imponer lo que YO considero el mejor bien. Que sepa suplicar con aquella confianza de tu madre santísima en las bodas de Caná, no dudar nunca de tu cercanía, de tu interés, de tu gran amor por mí, aunque yo no sea digno ni pueda corresponder, sin tu ayuda, a este gran amor.

EMAUS INMACULADA
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